Gracias KIRAM por este rayo de luz

Estoy convencida que el Kiram es un libro vivo, un libro que respira, que sueña y que camina con todos aquellos que lo hacen parte de su vida. En Anami estamos seguros que cada Kiram busca su destinatario.

Esta aventura comenzó hace muchos años, 23 para ser más exacta, cuando hicieron su aparición en mi vida, tres hermosos ángeles, que luego identifique como mis ángeles de la guarda. Como era de esperarse guardé silencio entre las personas que me rodeaban, pero empecé a compartir las palabras y la energía con las personas más cercanas que sabía que no me iban a juzgar.

Con el correr del tiempo me fui acostumbrando a “los amigos del otro lado” y escribí casi a diario por todos estos años, ellos me ayudaron a mejorar en mi disposición de acercarme a lo que no se ve y mis escritos se volvieron cada vez más fáciles; siento que escribir es la manera como elegí que ellos, los Ángeles, se comunicaran a través de mí, sintiéndolo tan natural como soñar.

A lo largo de estos años pasé por muchos episodios que iban desde tropiezos económicos, conflictos de pareja, situaciones de salud entre tantos otros, estos momentos duros hoy los veo como maestros en el camino, pero hoy también miro hacia atrás y reconozco que siempre fueron diligentemente atendidos por los seres de luz, mis Ángeles y otros que se acercaban para darme consuelo, ayudarme con situaciones puntuales o imponiendo sus manos para sanarme.

Hoy agradezco el encuentro con las personas que pusieron en mi camino para sacar a la luz el Kiram, cada uno de ellos, me inspiran, me apoyan, me impulsan a creer en mí y en lo que hago.

Este es simplemente un artículo para agradecer, a todos aquellos que han estado en mi camino y me han llenado de amor sin importar el momento.

El trabajo de Anami hasta ahora ha comenzado y pido que la inspiración siempre toque a nuestra puerta en la noche, para escribir cuando todos duermen.



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